LOS VALORES DEL INFOMI SON:
I. Valoramos la lealtad a Cristo y a su causa.
Creemos que la lealtad incondicional a Jesucristo no solamente es la norma bíblica para el creyente, sino que algo menos que esto es pecado a los ojos de Dios. La lealtad es algo que se espera que practiquen y promuevan todos los creyentes que integran la iglesia de Cristo (2 Cor. 8.5, Mat. 25.21).
II. Valoramos el ser una comunidad que opera sobre bases bíblicas.
Creemos que la primera prioridad de cualquier institución cristiana es ser y hacer lo que Dios espera de una comunidad que opera sobre bases bíblicas: La devoción a la Palabra, la adoración y el andar con Dios. Creemos que debemos ser bíblicamente fieles: Nuestra autoridad final es la Biblia y no la tradición de la Iglesia. Buscamos ser flexibles e innovadores mientras no desobedezcamos las Escrituras.
III. Valoramos a los perdidos como Dios los valora.
Creemos que los perdidos son valiosos para Dios y por lo tanto deben ser igualmente valiosos para nosotros. Invertimos tiempo y energía en lo que consideramos valioso, de modo que debemos invertir tiempo y energía en buscar a los perdidos, como hizo Cristo cuando estuvo en la Tierra.
IV. Valoramos la evangelización con validez bíblica.
Creemos que el evangelismo comienza con nuestra disposición a hacernos amigos de las personas perdidas y establecer relaciones con ellas. Creemos también que es la obra del Espíritu de Dios de traer a los perdidos a su reino. Nuestra responsabilidad es ser fieles en mostrar el amor de Dios a los perdidos por medio de nuestras relaciones, del servicio y estando listos para predicarles el evangelio mediante diversos métodos según el Espíritu Santo nos dé la oportunidad.
V. Valoramos la adoración auténtica.
Creemos que el hombre fue hecho para adorar a Dios y que una responsabilidad principal de las personas como individuos y de la iglesia colectivamente es adorar a Dios en espíritu y en verdad. Creemos que la adoración debe incluir a la persona de manera integral: Cuerpo, emociones, intelecto y voluntad. También creemos que esta adoración conlleva un estilo de vida de obediencia, no simplemente una experiencia que ocurre una vez a la semana.
VI. Valoramos la capacitación y movilización de los miembros para el ministerio.
Creemos que cada persona en el cuerpo de Cristo ha sido singularmente creada para servir a Dios. Esta creación divina incluye la personalidad, los dones espirituales, la experiencia y la pasión. Creemos que es responsabilidad de la iglesia de manera colectiva capacitar, alentar y ayudar a cada creyente a encontrar el lugar, dentro del cuerpo de Cristo, en el cual Dios lo ha preparado para que sirva. Entendemos que este lugar de servicio puede estar o no dentro de los programas tradicionales de la iglesia.
VII. Valoramos ser sensibles al crecimiento.
Apreciamos las ventajas de una institución pequeña, pero también sentimos que debemos responder al crecimiento numérico que a menudo resulta de dar testimonio y servir a las personas que están explorando la fe cristiana. No establecemos un parámetro para el tamaño de nuestra institución, pero confiamos en que Dios les mostrará a nuestros líderes y autoridades qué dependencias se necesitarán y la mejor manera de utilizarlas. Aunque el crecimiento numérico no es necesariamente una señal de la bendición de Dios, y no es una meta suficiente en sí misma, creemos que Dios desea que alcancemos a la mayor cantidad de personas que sea posible con el mensaje de Jesucristo que transforma las vidas. Por lo tanto, buscaremos métodos y procedimientos que faciliten el crecimiento numérico, sin comprometer nuestra integridad o nuestra consagración a la verdad bíblica.
VIII. Valoramos centrarnos en las relaciones a través del compañerismo.
Alentamos las relaciones saludables entre los cristianos. Ponemos énfasis en el trabajo en equipo como un medio fundamental por medio del cual los cristianos se llegan a interesar los unos por los otros, alcanzan a los perdidos con el evangelio, desarrollan amistades y comparten su vida, se estimula al crecimiento espiritual y el desarrollo de líderes.
IX. Valoramos un fuerte liderato de servicio incondicional.
Creemos que Cristo es la única cabeza de la Iglesia, pero que ha escogido actuar por medio de líderes humanos en la iglesia local. Creemos que estos líderes deben cumplir con los requisitos bíblicos para el liderato. Deben tener un carácter piadoso, una visión bíblica y deben ejercer influencia cristiana. Creemos que los líderes deben trabajar en un equipo si queremos que sigan el principio bíblico y que puedan ejercer influencia sobre nuestra cultura. Pero también entendemos que, como a todo equipo lo debe liderar un líder de líderes que sea visionario, para estos fines Cristo ha puesto al pastor como principal administrador de la vida de la iglesia y sus ministerios. Los líderes deben reflejar el liderazgo de Cristo, por lo que debe ser un liderazgo fuerte y de servicio. Por consiguiente, creemos que a la iglesia la debe dirigir un equipo de líderes piadosos que tengan el servicio como una prioridad, y que a su vez el pastor, como líder-servidor y primer responsable de la iglesia, los dirija.
X. Valoramos la excelencia.
Creemos que el Dios de nuestra salvación merece lo mejor que le podamos ofrecer. El Señor mismo es un Dios de excelencia, como lo manifiesta la belleza de la creación; más aún, dio lo mejor que tenía, su único Hijo, por nosotros (Ro. 8:32). Pablo exhorta a los siervos a que todo lo que hagan, lo hagan "de corazón, como para el Señor y no para los hombres" (Col. 3:23). Por lo tanto, en los programas y actividades del instituto buscaremos mantener una alta norma de excelencia para la gloria de Dios. Esto se logrará cuando cada persona servidora ejercite su don espiritual dado por Dios poniendo en ello lo mejor de sí (Rom. 12 y 1 Cor. 12).
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